llega “De Profundis”, un juego de horror y locura en el que se participa por correspondencia, otorgando a la narrativa del siglo XXI nuevas formas de expresión. También renueva los juegos de rol. No hay narrador, ni fichas, ni dados. Tan solo imaginación, cartas, y a ser posible, horror, inquietud, miedo. Algo que todo aquel interesado en el terror no puede perderse.

¿Cómo te encuentras, amigo mío?
Supe de tu reciente disputa con D. y me alegré cuando me
escribiste para tranquilizarme al respecto. Espero que
el verano se te presente tranquilo y puedas descansar de
tus preocupaciones y relajarte con tus partidas en
compañía de A., R, y M. Yo dispongo también de algo más
de tiempo y estoy retomando algunos asuntos que hace
tiempo que dejé, no sé si afortunadamente, en el
tintero. Tal y como te prometí, he conseguido el manual
de “De Profundis: cartas desde el abismo” para echarle
un vistazo y comentarte mis impresiones. Tras la primera
lectura he decidido resolverlo todo esta noche, porque
el legajo es inquietante y planeo devolverlo a su dueño
cuanto antes. Es cierto que a primera vista no parece
gran cosa; apenas tiene el grosor de un módulo de otros
juegos, aunque la cubierta, ilustrada con motivos
abstractos en azul no deja de ser llamativa. En
cualquier caso, lo tuve un par de días en mi mesa hasta
que decidí leerlo. Esta misma tarde lo he cogido y me he
marchado al Retiro buscando algún lugar donde leer
tranquilamente. Como todos los domingos el parque estaba
abarrotado y he tenido que vagar bastante por las partes
menos transitadas hasta que un sucio banco de piedra
junto a un viejo muro me ha ofrecido una cierta garantía
de que no sería molestado.
He abierto la carpeta y he empezado a leer las páginas
que Michael Oracz escribiera en Polonia allá por el
1999. Recuerdo que M. me comentó que el manual
originalente publicado por Hogshead Publishing, dentro
de la innovadora New Style era un librito, pero este se
presenta como un conjunto de hojas sueltas de aspecto
marronaceo y envejecido, impresas eso si sobre un grueso
papel satinado. No hay, claro está, ilustración alguna,
tan sólo cartas fechadas y de apariencia manuscrita.
Puesto que el manual es breve no hay peligro real de
desorganizar las páginas, y la carpeta de cartoné (que
sirve también de portada, créditos e índice del libro)
parece suficientemente resistente para soportar el poco
trato que el manual requiere una vez leído, ya que no
hay tablas ni hojas que consultar de modo rutinario. M.
cree que más que para ambientar, los editores, que en
España son Edge Entertaiment, hacen esto para ahorrarse
la encuadernación (el precio es de sólo 9,95€), pero lo
cierto es que logran darle atmósfera al manual. Cuando
te embarcas en su lectura casi puedes creer que el
polaco Oracz se dirige a ti mismo, que eres el
destinatario de sus cartas, cada una de las cuales
revela un aspecto distinto del arte de jugar a De
Profundis. Desde luego no es un manual convencional:
Aunque está divido en tres partes (a saber: ) cada una
de las cuales incide sobre uno de los aspectos del
juego, todas las instrucciones son vagas aunque
transmiten claramente la idea del autor sobre el juego,
las posibilidades narrativas que encierra y cómo llevar
adelante una campaña. El manual nos ofrece dos variantes
de ambientación: Básicamente, es posible jugar en los
años 20, en un entorno plenamente Lovecraftiano, con la
ventaja del apoyo narrativo de Lovecraft y la libertad
de acción de situarnos en un tiempo y lugar ajenos al
nuestro, o en la actualidad, con lo que ganaremos en
realismo y material disponible, aunque nos veremos
obligados a ser más sutiles en nuestras acciones si no
queremos romper la ilusión de realidad. En ambos casos
se ha de tener siempre presente que el universo de juego
no ha de ser el de los Mitos de Cthulhu tal y como han
sido tratados en otros juegos. Desde el primer momento
el autor insiste en que seamos activos, que no nos
sujetemos a una cosmogonía, sino que nos consideremos en
plano de “igualdad” con H. P. Lovecraft, que nos
atrevamos a interpretar lo que nos rodea tal y como El
Eremita de Providence debió de hacer con las señales que
le llevaron a escribir sus inquietantes relatos, y que
desbordemos los mitos de Chtulhu con cualesquiera
historias y leyendas que podemos encontrar o recordar,
como aquellas que nos contaba tu tío cuando éramos
niños. Y puesto que no hay un Director de Juego y que,
de hecho, lo que estamos haciendo es psicodrama, (sobre
el que se incluye un folleto adicional de 5 páginas), De
Profundis no un juego de rol al uso; Aquí los jugadores
son parte activa de la historia: los hechos que narran
han sucedido, no hay dados que medien entre sus
decisiones y lo que realmente ocurre. Esto pone una gran
responsabilidad en cada jugador, que debe ser cuidadoso,
saber oscilar entre el rol pasivo y el activo para no
desequilibrar la historia (de no ser así todo el mundo
acabaría con un profundo en la bañera, una biblioteca
encuadernada en piel humana y un jardín infestado de
ghoules), y sobre todo empaparse del vocabulario y el
estilo de las novelas de terror de los siglos XIX y XX,
a la manera de Lovecraft y su circulo. La mayor parte
del manual –la sección “cartas desde el abismo” - se
orienta, de hecho, a crear un personaje creíble, y a
sugerir temas, ritmos narrativos, evitar
contradicciones, normas de interacción, atrezzo y
estilos, incluyendo un capítulo específico para cuando
decidamos que nuestro alter ego debe sucumbir a su
aciago destino. Porque si, eso, como casi todo lo demás,
será decisión nuestra, y ambos sabemos que los “héroes”
de Lovecraft suelen malograrse.
Todo esto exige que el jugador de De Profundis sea
maduro y responsable con la elaboración de su historia y
sus cartas. Oracz aconseja ponerse en situación antes de
leer una carta, y usar sólo misivas manuscritas, puesto
que la dedicación que exigen hará más cuidadosa la
elaboración de las mismas, algo que podría resentirse
del uso del correo electrónico, rápido y fácil, pero
descuidado, menos respetuoso y carente de “glamour”. Sé
que tendrás tus reticencias con esto, pero créeme,
merece la pena probarlo. En cualquier caso lo más
importante de todo es – como se nos cuenta en
“fantasmagoría”, la segunda parte del libro – el cultivo
de la imaginación. No podemos esperar sentarnos delante
del folio en blanco y que surjan historias
horripilantes, debemos buscar activamente, mirar la
realidad con ojos inquisitivos y poner un filtro que nos
revele el otro lado de nuestro mundo, la parte oscura,
siniestra, de la que habrán de alimentarse nuestros
relatos.. Seguro que entiendes a lo que me
refiero… recuerda sino aquella experiencia escalofriante
que me contaste hace unos meses y que tuvo lugar en un
inocente callejón de tu propio barrio. Después de todo,
la parte primordial de las narraciones del Lovecraft ha
sido siempre la lucha interior, la vivencia del horror,
más que el enfretamiento o la acción.
La tercera y última parte del libro, “La ermita”, se
aleja de los terrenos del juego y entra de plano en la
literatura y la experiencia psicodramática. Oracz nos
invita a elaborar y vivir historias en solitario, crear
nuestros psicodramas individuales y consignarlos en
diarios, libros de notas que podamos compartir una vez
concluidos. A fin de cuentas, no pocos relatos de horror
toman la forma de un diario que el amigo del héroe
desaparecido encuentra entre sus posesiones y lee, presa
de la consternación y el miedo más visceral.
Lejos de asentarse en una visión ortodoxa de su
criatura, Oracz nos invita a experimentar, intercalando
el juego con partidas de mesa, (quizás de esa manera
podríamos seguir aquella crónica del Cthulhu de Chaosium
que abandonamos hace un par de años, ¿no crees?) o
trastocar completamente sus propuestas. Su única
recomendación para todos los casos es que guardemos
siempre copia de todas las cartas: al final de una
campaña constituirán un documento único, que podremos
usar para revivir la experiencia en cualquier momento
del futuro; algo al alcance de pocos juegos.
Finalmente, señalarte que existen Sociedades De
Profundis, amplias redes de individuos que entrelazan
sus historias, con las que se puede trabar contacto por
internet y, cómo no podía ser de otra manera, por
correo. La alternativa, por supuesto, jugar con un
reducido grupo de personas, a la manera de una partida
tradicional de rol, como tú y yo hemos hecho tantas
veces.
Todo ello se nos narra a lo largo de tan sólo 36
páginas, que he leído esta tarde con rapidez, o eso
creía yo. Cuando he querido darme cuenta el sol se
estaba poniendo y me he sentido inquieto. He echado a
andar hacia casa, apurando las últimas hojas a las
primeras luces de las farolas, y sólo entonces me he
dado cuenta de que estaba junto a la estatua del ángel
caído, y que esa era, quizás, la causa de la
tranquilidad de la zona. Su silueta, de una negrura
impenetrable se recortaba contra la puesta de sol, y los
paseantes se alejaban inadvertidamente del centro de la
plaza, de las repugnantes gárgolas que jalonan la fuente
y de la blasfema presencia de la efigie de Luzbel. Me he
vuelto un par de veces por el camino a contemplar la
imagen, pensando acerca de qué oscuras razones llevarían
a alguien a erigir un monumento al mismísimo diablo en
mitad del mayor parque de la ciudad. Ya me hallaba
pensando en investigar sobre ello al llegar a casa
cuando el sonido de los tambores que un centenar de
manos tocaban en el monumento a Alfonso XII, ese gran
semicírculo de piedra que domina las aguas dormidas del
estanque, me ha sacado de mi ensoñación como una
advertencia o, tal vez, como una amenaza. El sonido
cacofónico se me ha hecho atávico, primitivo, aterrador,
con sus ecos retumbando entre los frondosos árboles
sumidos en sombras y las aguas mudas, verdosas. He
apretado el paso y he salido del parque sobresaltado.
Amigo mío, De Profundis es peligroso…aviva
perniciosamente la imaginación, cultiva con esmero la
locura. Podría, incluso, convertirse en un modo de vida.
Ten cuidado si decides internarte entre sus páginas,
porque entre ellas puedes encontrar partes de ti mismo
que desconocías. Todos tenemos un abismo propio…
Recibe todo mi afecto.
Tu amigo,
Pac
Fuente: NOSOLOROL
Postdata: Puedes jugar online a De Profundis en psychocorp
2 comentarios:
¡Cuán espectante uno se siente con esta carta que invita al juego!.
Lo que me llama poderosamente la atención es cómo la literatura se torna movilizadora a través , ahora de un juego en el que uno activamente participa siendo actor en él. Eso me hace recordar que busco un juego que aún no encuentro por aquí: sobre Alicia en el país de las maravillas.
Ser actor en estos juegos resultaría una nueva experiencia para mí, porque no sería sólo unaparticipación hedonista. implicaría una movida pensante, creadora...
Salute.
Rain, gracias por el comentario. Efectivamente es interesante las nuevas formas que adquiere la narrativa y la interpretación de un personaje, movimientos de la identidad...
He añadido una postdata a la carta, para incluir un enlace a la web de psychocorp, donde se puede jugar online a De Profundis.
Publicar un comentario en la entrada